Cecilia Russo

Liderar, aprender, transformarse: las claves de RRHH para 2026

Comenzamos un nuevo año con muy pocas certezas: sólo tenemos claro que necesitamos prepararnos con flexibilidad a los cambios, nuevas ideas, nuevos modos de hacer.

En ese contexto, las organizaciones ya está evaluando sus prioridades y en términos de ejes o temas relevantes en relación a las personas aparecen 3 tendencias fundamentales que serán el foco principal de trabajo para 2026 desde nuestra perspectiva:

1. Desarrollo del Liderazgo: trabajar en el desarrollo del liderazgo seguirá siendo crucial. Esto significa seguir capacitando a los líderes en competencias de liderazgo así como también sembrar las capacidades de impactar e influir en la organización, más allá del rol formal o jerárquico.

En este sentido, vemos urgente la necesidad de un trabajo aún más profundo en los líderes para animarse a transformarse y pensarse. No se trata de aplicar herramientas, sino de comprometerse a revisar el estilo actual de liderazgo y comprender qué necesita la organización y mi equipo hoy. Es un desafío más jugado y movilizante en lo individual.

2. Talento digital: es fundamental comprender qué perfiles profesionales necesitamos para lo que se viene. Y el desafío es doble porque son perfiles nuevos, que no conocemos y probablemente tendremos que ensayar escenarios y estructuras probando lo que funciona y lo que no.

Para aprovechar el impacto de la IA, tengo que cambiar algo en las estructuras, en los perfiles, en los niveles de reporte? Cómo me aseguro que sumo al equipo perfiles que puedan hacer un upgrade en cómo hacemos las cosas con IA?. No se trata solamente de ahorrar tiempo, sino de lograr resultados superadores a lo que veníamos haciendo.

Esta es una pregunta que resuena en distintos ámbitos: educadores, empresarios, docentes, investigadores.

3. Bienestar laboral: cómo logramos confluir resultados de negocio con satisfacción laboral? No hay dudas que el bienestar laboral es clave hoy para motivar y generar relaciones de impacto en los equipos. Sin embargo, cuál es el equiliibrio entre bienestar y situaciones de presión, stress, insatisfacción, frustración que todo proyecto laboral conlleva? Cómo lograr equilibrio sano y realista en este dilema?

Identificadas estas prioridades, es importante movilizar a la organización en este sentido, asegurando cierta alineación entre las distintas áreas y líderes para lograr que los resultados lleguen.

Me parece muy relevante el aporte que hace Otto Scharmer (profesor del MIT) con su “teoría de la U” que ya tiene varios años de desarrollada, pero sigue siendo muy vigente para explicar cómo generar cambios reales y profundos en un sistema (organización, empresa, escuela, fundación). 

Este modelo es un marco conceptual para describir los pasos que implica un proceso de cambio y transformación basandose en la capacidad de estar presentes para luego actuar.

Scharmer plantea 5 momentos en este proceso:

  1. Co-iniciar: crear una intención común
  2. Co-sentir o percibir: observar, observar y observar escuchando a los otros con mente abierta
  3. Presenciar: conectarse con lo más profundo buscando inspiración y motivación
  4. Co-crear: realizar prototipos de lo nuevo y probar
  5. Co-evolucionar: incorporar nuevas opciones e ideas probando el impacto y resultados en el sistema

 

En este video, podrás tener de 1ra mano la visión de Scharmer sobre su teoría y la aplicación a casos prácticos.

https://www.youtube.com/watch?v=mIu07HTAkQ0

Fundamental entonces tener en claro las prioridades en relación a las personas para el cumplimiento de los objetivos, esto implica tener en claro el QUÉ. Además, tengo que lograr el CÓMO, es decir, de qué manera voy a lograr esos resultados.

Desde nuestra mirada, el aporte de Scharmer es un buen punto de partida para pensarnos y pensar el sistema donde trabajamos e impactamos entendiendo que cualquier proceso de cambio implica preparar a la organización para transitarlo. Muchos procesos de transformación fracasan porque los líderes y los equipos no estaban preparados para lo que se venía y eso no pudo ser compensado ni por los procesos ni la tecnología.

En este tiempo de cierres e inicio de un nuevo año es un buen momento de darnos una pausa para pensar (o tenermos que obligarnos a generar esa pausa) para asegurarnos que comenzamos los nuevos desafíos con otro nivel de conciencia e intención sobre los resultados que esperamos lograr.

Cecilia Russo 
Diciembre 2025